¿Te molesta el olor a ajo en tu aliento? Este truco para eliminarlo te ayudará

grupolomar-ajoenmallaLe atribuyen muchos beneficios, es un ingrediente fundamental en nuestra dieta, pero el ajo puede ser un enemigo en las distancias cortas. Este alimento, que previene varios tipos de cáncer y mejora los niveles de azúcar en sangre, suele dejar un aliento desagradable. Un problema para el que los científicos pueden haber hallado una solución.

En este artículo de http://www.abc.es del que nos hacemos eco, nos explican los resultados de una investigación,  para tratar de erradicar este problema, publicada en «Journal of food science», por dos investigadoras del departamento de Ciencias y Tecnologías de los Alimentos de la Universidad Estatal de Ohio (E.E.U.U.) .

«El ajo tiene un olor imperceptible antes de ser triturado, pero una vez que se lo corta o lo tritura emite un fuerte olor característico del glucósido de azufre de ciertas plantas»,  dicen Rita Mirondo y Sheryl Barringer, las autoras del estudio. «Ese olor puede persistir durante casi 24 horas. Por ello es importante encontrar formas y mecanismos para desodorizarlo».

Para intentar eliminar el olor, Rita Mirondo y Sheryl Barringer estudiaron varios alimentos que pueden combatir el olor del ajo. Entre estos alimentos se encontraban el té verde, la hierbabuena (cruda y como bebida), la manzana y la lechuga tanto cruda como calentada en el microondas. Para intentar demostrar su eficacia, los participantes en el experimento masticaron ajo durante medio minuto y después se les dio a probar estos remedios naturales.

No todos dieron el resultado esperado. De hecho, el té verde no consiguió minimizar el olor. Sin embargo, el experimento demostró que masticar hierbabuena es el remedio más eficaz.

«La manzana cruda, la lechuga cruda y las hojas de hierbabuena redujeron significativamente todos los volátiles del aliento a ajo. Sin embargo, las hojas de hierbabuena tuvieron un mayor nivel de desodorización que la manzana y lechuga crudas», se explica en el informe publicado en «Journal of food science».

Así que, la conclusión podría ser, que las hojas de hierbabuena se pueden convertir en tu mejor aliado contra el mal aliento del ajo.  ¿A qué esperas para probar este truco?

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Cómo optimizar las propiedades saludables del Ajo

Son múltiples los beneficios que los ajos tienen en nuestra salud gracias a su consumo como aderezo en multitud de platos de la cocina mediterránea. Pero es imprescindible “afinar” su compra, almacenamiento y forma de cocinarlo si queremos optimizar sus beneficios.

Muestra de ello es el artículo publicado en la web Econoticias, donde nos destacan siete errores comunes que cometemos a la hora de introducir el ajo en nuestra recetas culinarias, y cómo podemos resolverlos. A saber:

1. El ajo, de origen controlado

Si no sabes el origen de lo que compras te arriesgas mucho. Muchas plantaciones de ajo no tienen los controles necesarios para asegurar que el producto es saludable, así que sin duda elegir ajo de marcas como Grupo Lomar, que vigila todo el proceso de platación, recogida y distribución hasta el punto de venta, es una muy buena inversión en salud y seguridad alimentaria.

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Uno de los usos del ajo es que puede ayudar a eliminar el plomo del cuerpo humano, ya que lo absorbe naturalmente, pero esta ventaja tiene su contrapartida negativa, ya que si las tierras de cultivo, los fertilizantes o los químicos que se usen tienen plomo, el bulbo puede bioacumularlos.

El ajo también se emplea para ayudar a las personas que tienen problemas de absorción de yodo a nivel tiroideo, pero si durante su crecimiento estuvo expuesto al bromuro de metilo (un elemento frecuente en varios pesticidas) el efecto puede ser contrario a lo esperado y podría bloquear la absorción de este mineral.

2. Tan importante como la materia prima, su almacenamiento

Algunas personas lo refrigeran, otros lo dejan a la intemperie o lo guardan en bolsas cerradas, pero eso es un error. Los ajos se conservan mejor si se los coloca en una bolsa de malla con la adecuada ventilación y se los mantiene en un lugar oscuro, fresco y seco. De esta manera, se conservan de tres a cinco meses.
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3. ¿Plantarlo o conservarlo?

Si bien es cierto que es muy raro tener que tirar el ajo a la basura si se lo almacena de forma adecuada, también hay una forma muy práctica de guardarlo: pelarlos, lavarlos y congelarlos, ya sea cortado o en dientes o colocarlos en aceite en un frasco tapado.

Por otra parte, nunca deseches un diente por la sola razón de que se ha brotado. Muchos nutrientes se potencian cuando esto sucede, pero si no tienes costumbre de usarlo de esta forma, simplemente plántalo y ponlo cerca de otras macetas, será un excelente plaguicida natural.
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4. El engorro de pelarlo

Hay maneras fáciles de pelar varios dientes de ajo a la vez. Aplasta el bulbo con la palma de tu mano, colócalo en un frasco con una tapa y sacúdelo con fuerza, las cáscaras se desprenderán.También puedes colocar los dientes en una taza de agua caliente por unos minutos y casi se pelarán solos.
Si tienes que mondar solo un diente de ajo, antes de proceder a hacerlo, colócalo en una superficie plana y aplástalo con la parte ancha de una cuchilla, con esto lograrás que la piel se despegue con mucha mayor facilidad.
Os dejamos también la entrada previa a uno de nuestros post con un vídeo explicativo para hacer más fácil este proceso (La improvisación, ¡al poder! (pelando ajos))

5. ¿Pelar y cortar? Noooo

El ajo contiene dos componentes muy importantes, la alinasa y la aliina que se convierten en alicina cuando se expone al oxígeno; esto sucede en cuando cortamos o aplastamos los dientes. Pero lo que debes saber es que éste es el elemento más preciado de ajo, ya que es un potente antioxidante y antibiótico.
Incluso si vamos a cocinarlo, es importante que el proceso de generación de alicina esté completo antes de emplearlo. Un consejo fundamental: jamás se deben tragar los dientes de ajo, enteros, ya que éstos normalmente tienen el tamaño del diámetro del esófago humano y podrían quedarse atorados y al no estar cortados, no contendrán alicina.
El error en que se suele incurrir es pelar y cortar los ajos para consumirlos inmediatamente, ya que este proceso requiere de 5 a 15 minutos para completarse. Así que para tomarlo crudo lo ideal es dejarlo al menos 15 minutos a temperatura ambiente, una vez que lo trituramos o troceamos.

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6. ¡Ni se te ocurra quemarlo!

Por su naturaleza delicada y muchas veces porque lo troceamos de forma muy menuda, si nos descuidamos los ajos se queman. Cuando tengamos que realizar una preparación que necesite rehogarlos, lo mejor es que se echen en el último momento, ya que se cocinan con mucha rapidez.
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Si va a hornear lo mejor es mezclar el ajo con otro ingrediente más untuoso (aceite o mantequilla) con el fin de que éste lo proteja y no se ennegrezca, ya que puede perder sus propiedades y además darles un sabor amargo a las comidas.

7. El olor siempre te perseguirá…
O hay ninguna necesidad de ello. El perejil, las semillas de hinojo y el aceite esencial de menta pueden neutralizar los compuestos de azufre (que son los que huelen mal) que se desplazan rápidamente a través del cuerpo, salen con la sudoración y contaminan el aliento.

Porque comemos con los ojos…¡arriba el morado (como en las cebollas, claro)!

Aunque es una cosa en la que nunca nos paramos a pensar, la comida que consumimos no solo la ingerimos por el sabor que pretendemos que vamos a degustar, ni por el aroma que esta desprenda. Muchas veces, es la vista la que nos hace o no apetecible un plato.

Y es que ya lo dice el refranero español, eso de “comer con los ojos” a algo (o a alguien, 😉

Fruto de ello en la sección de yodona del periódico El Mundo, gracias al chef de Diurno, Luis Miguel Moreno, se nos apunta cómo la comida “morada” tiene propiedades saludables para nuestro organismo.

Pasando por la uvas o las berenjenas, y sin olvidarnos de la remolacha o la lombarda, este cocinero español nos desataca la cebolla morada como alimento perfecto para reducir los niveles de glusosa en paciente con diabetes.

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La ingesta del tubérculo de manera cruda, unos 100 gramos al día, es beneficiosa en este sentido debido a su contenido en flavonoides y azufre.

Así que ya sabéis: darle un poco de color a vuestros platos y no os olvidéis de añadir una nota morada a vuestra creaciones…

 

La improvisación, ¡al poder! (pelando ajos)

La tarea de ponerse a pelar ajos, aunque le resultado final sea el conseguir un gran aderezo para nuestros platos, hay a mucho y muchas que les da tanto pereza que prefieren sustituir este ingrediente por otro o incluso comprar el ajo en polvo y evitarse de este “suplicio”.

por nuestra parte, os proponemos una opción fácil y sencilla para evitar este trámite. ¡Y accesible económicamente para cualquier bolsillo!

Gracias a esta nota que hemos encontrado en Gastronomía&Cia, y el aporte realizado por el cocinero Jaime Oliver, este chef nos ha dado una respuesta a través de uno de sus vídeos de trucos de cocina en un minuto y queremos compartirlo con vosotros por si queréis ponerlo en práctica.

Ya en el título de este escrito os hemos avanzado el sistema, simplemente se trata de cortar el dedo de un guante de goma, del clásico guante para fregar, por los dos lados, de modo que se obtiene un cilindro.

En el video podéis contemplar lo comentado. Por un lado explica cómo pelar el ajo con un cuchillo, empezando con un corte por el núcleo y sin levantar el cuchillo, tirar del diente para empezar a separar la piel, y después muestra el truco del guante de goma para pelar el ajo en unos segundos.

Ya nos contaréis cómo os ha resultado si probáis este truco para pelar ajos en vuestra cocina, y también esperamos que nos contéis cuál es vuestro sistema preferido para pelar ajos.

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Que el calor no te haga cambiar de hábitos

Con la llegada del verano muchos de nosotros, como consumidores, pensamos que ciertos alimentos que en invierno mantenemos fuera del frigorífico en verano debemos de meterlos en la nevera para mantener sus cualidades o, al menos, para que no se estropeen y halla que tirarlos.

Para eliminar esa tentación desde el blog de MujerHoy nos indican una serie de alimentos en los que no debemos variar los hábitos de mantenimiento en nuestras cocinas. Y uno de ellos son las cebollas y los ajos…

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En el caso de las cebollas donde mejor están es enteras y fuera del frigorífico, en sitios secos y bien ventilados, nunca cerca de las patatas. Sobre todo porque Las cebollas emiten gases y humedad que estropean a estas últimas. Incluso, si están ya peladas y picadas puedes congelarlas, aunque sólo servirán para guisos, no para tomarlas crudas.

Y en el caso de los ajos, estos también se conservan mucho mejor fuera del frigorífico, a oscuras, en sitios secos en los que circula el aire. ¿Por qué a oscuras? Porque la luz hace germinar los bulbos y claro, los queremos para comer no para germinar, 😉

Para “bucear” (y no llorar) entre cebollas

Dejando a un lado todos los beneficios que uno obtiene utilizando cebollas como aderezo y/o acompañamiento de sus platos en la cocina, caso aparte es la molestia que uno sufre cuando tiene que pelarlas y las lágrimas empiezan a brotar por las mejillas.

Sin embargo, a “grandes males, grandes remedios, como dice el refrán, ;). Pues tal y como nos apuntan desde el blog de MujerHoy, uno siempre tiene “danzando” por los cajones de casa esas viejas gafas de bucear a a punto de tirar que siempre pueden ser útiles en la cocina.

Y es que siempre pueden ser usadas para que su “factor lacrimógeno” (FL) no nos haga llorar. Lo de cortarlas bajo el grifo de agua fría -que también evita las lágrimas- no es tan buena idea porque muchos de los nutrientes se van por el sumidero.

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No, no hay que llorar al picar cebollas, porque son uno de los alimentos más sanos del mundo. En España, uno de los principales productores mundiales, consumimos la friolera de 340 millones de kilos al año (datos de 2014), y es para estar felices. Porque las cebollas no sólo tienen más antioxidantes que el ajo, los puerros, lo tomates o las zanahorias, sino que se llevan la palma absoluta en quercitina, ese apabullante antioxidante que ha demostrado efectos antialérgicos, antiasmáticos, antiinflamatorios y que, incluso, ¡¡ayuda a controlar la obesidad porque evita la formación de células grasas!!

Pero eso no es todo, porque las cebollas te aportan compuestos de azufre –¡lo que explica su olor tan fuerte!– que ayudan a reducir el riesgo de varios tipos de cáncer; a controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre; a prevenir la osteoporosis y mejorar el tejido conectivo e, incluso, a evitar infecciones.

Siempre formando parte de ensaladas, gazpachos, sofritos, estofados, cocidos, guacamoles… las cebollas (sobre todo si son de Grupo Lomar) sin duda serán estrellas principales de tus platos

El ajo desde la Antigüedad…

Si bien el ajo no es un alimento 100% autóctono de nuestro país, lo cierto es que como emblema de la cocina mediterránea es un aderezo para muchos de nuestros platos, de norte a sur de la Península.

Muestra de ello es el artículo publicado en La Vanguardia donde se hace un repaso por la historia de este bulbo y cómo ha llegado hasta nuestros días como uno de los reyes d ela cocina tradicional y de la moderna.

Y es que España huele a ajo porque es el país Europeo que más y mejor ha introducido el ajo en su recetario y no se entendería la gastronomía española sin su aroma. España y el ajo caminan juntos en una unidad de destino en lo universal y fueron los súbditos españoles los que introdujeron el ajo en América. Y todo ello, tal y como os apuntábamos en el primer párrafo, el origen del ajo no es español. Como tantos otros productos que son el pan nuestro de cada día, el ajo llegó de Asia Central y entró en el Mediterráneo desde los puertos de Egipto.

Las magníficas propiedades culinarias del ajo han ido del brazo de las capacidades curativas de una planta que desde sus orígenes le ha sido otorgada poderes mágicos. Los sumerios lo empleaban para espantar a los insectos, los egipcios lo suministraban a los esclavos como vigorizador y en Grecia se ingería para evitar el tifus y la cólera.

En la actualidad, muchos profesionales de la medicina alternativa recomiendan el uso del ajo negro – de origen japonés – para prevenir la diabetes, la hipertensión y la hiperlipèmia. Entre sus poderes, más cinematográficos que reales, está su capacidad para ahuyentar a los vampiros y otra gente de mal vivir. Los poderes del ajo para espantar a los no muertos es más una falacia centroeuropea que una verdad mediterránea, aunque no son pocos los supersticiosos que tienen colgada una ristra de ajos detrás de la puerta por si las moscas.

La lista de recetas españolas en la que el ajo tiene un papel principal o secundario es enorme, pero como “sobre gustos no hay nada escrito”, es de justicia destacar entre todas las recetas hispanas el Ajoblanco, una sopa de origen extremeño y andaluz anterior a la llegada de los tomates a España. Con 200 gramos de almendras blancas, 100 gramos de migas de pan, dos dientes de ajo pelados, un litro y medio de agua fría, 200 ml de aceite de oliva y una cucharada de vinagre, se obtiene una de las grandes sopas frías del mundo.

Pero no todo en el ajo es positivo: Los besos con sabor a ajo han sido la causa de innumerables historias de amor fallidas…

Para “reproducir” en cada Ajos y Cebollas de LOMAR…

¿Por qué no tener en casa nuestra propia plantación de ajos y cebollas? Con esta pregunta, desde la web de Mejor con Salud nos animan a que “auto-abastecernos” de nuestros propios ajos y cebollas.

Y aunque quizás para nosotros, como fabricantes sea “echarnos piedras sobre nuestro propio tejado”, siempre podéis contar con nuestra “materia prima” como elemento para lanzaros a vuestro propio huerto urbano en casa.

Para ello, basta con que dispongáis de un pequeño balcón y unas cuantas macetas para que con el tiempo podáis disfrutar de estos tesoros de la naturaleza tan buenos para nuestro salud y nuestras comidas.

Y es que los cultivos orgánicos en el hogar son cada vez más frecuentes. Si disponéis de vuestro propio jardín será sin duda algo ideal, no obstante, tampoco vamos a renunciar a nuestro pequeño suministro de ajos y cebollas solo porque vivamos en la gran ciudad y en un piso.

1. Cómo plantar cebollas en casa

Cultivar cebollas en casa es realmente sencillo. Tal y como os hemos apuntado, utilizando una materia prima de categoría superior como la de GRUPO LOMAR, no importa la variedad que elijáis pues todas pueden crecer en una maceta y nos van a ofrecer excelentes resultados en poco más de 6 o 7 meses. Solo tenéis que seguir estos sencillos consejos.

¿Qué necesito?

  • Bulbos de cebollas. Las cebolla suelen plantarse en primavera, sobre marzo o abril (septiembre u octubre, si vives en el hemisferio sur).
  • La maceta o macetas (depende del espacio que tengas en tu balcón o terraza) debe tener unos 30 cm de profundidad y otros 30 cm de ancho. En cada maceta puedes plantar dos cebollas, es decir, puedes poner varias semillas o dos bulbos.
  • Elige una tierra que esté suelta y mezclada con fertilizante natural.

Preparación

  • Lo primero será preparar bien la tierra de las macetas, no debe ser muy terrosa ni tampoco arenosa. Lo mejor es que esté muy suelta para que la cebolla pueda crecer sin “presiones” y que tenga siempre la posibilidad de encontrar adecuados nutrientes, que le habremos aportado gracias al fertilizante natural.
  • Si eliges plantar semillas, deberás introducirlas a una profundidad de 2,5 cm. También es importante tener en cuenta que, en este caso, siempre será adecuado dejarlas en el interior de casa durante al menos un mes, hasta que el esqueje de la cebolla haya salido ya al exterior. Una vez veas que la planta ya asoma por el exterior de la tierra, puedes sacar la maceta al balcón o la terraza.
  • Si eliges plantar las cebollas en bulbos, planta dos por maceta y también a una profundidad de 2,5 cm. En este caso, puedes dejar la maceta en el exterior.
  • A las macetas les debe dar el sol a diario, para que la cebolla crezca con fuerza y vitalidad. Necesitan el sol primaveral y una temperatura cálida. Tampoco olvides regarlas un poco cada día.
  • Al cabo de los meses, cuando veas que los tallos tienen ya un color verde intenso, la cebolla ya estará lista para ser cosechada. No será muy grande, pero el sabor será simplemente delicioso. Como curiosidad te diremos también que, para evitar que las cebollas se vean afectadas por algunas plagas, suele plantarse entre ellas rábanos. ¡Es muy buena idea!

2. Cómo plantar ajos en casa

Ya tienes tu maceta lista para que crezcan las cebollas,así que ahora vamos a preparar otras más con ajos para poder disfrutar de estos dos alimentos medicinales tan básicos en nuestro día a día. ¿Qué es lo que deberemos tener en cuenta para poder disfrutar de una buena cosecha de ajos? ¡Toma nota!

¿Qué necesito?

  • 1 cabeza de ajos
  • 1 maceta de 20 cm de profundidad y 20 cm de amplitud
  • Tierra enriquecida con fertilizantes naturales

Preparación

  • La mejor época para plantar ajos es en primavera o en verano. Al igual que las cebollas, necesitan el calor de la luz del sol para germinar de modo óptimo, así que no tengas miedo de dejar las macetas en tu terraza o en el balcón.
  • Lo primero que haremos será agarrar esa cabeza de ajos e ir separándolos uno a a uno. Muy fácil.
  • El segundo paso es preparar ya la maceta. Para ello, colocaremos en primer lugar un drenaje adecuado en el fondo, para que el agua restante pueda salir con facilidad cada vez que reguemos las macetas. Lo más habitual es poner unas pequeñas piedras como, por ejemplo, la clásica gravilla.
  • Ahora vamos a introducir ya los dientes de ajo en la maceta, y lo haremos de una forma muy específica: a 10 centímetros de profundidad y con la parte puntiaguda apuntando hacia arriba. ¡Es muy importante!
  • En una misma maceta puedes poner varios ajos, siempre y cuando queden a una distancia de 8 centímetros uno de otro.
  • Finalmente, pondremos la maceta donde le dé la luz directa del sol, tal y como te hemos señalado antes.
  • No te preocupes por regar los ajos cada día, la humedad no es buena para ellos y basta con que lo hagas una vez por semana.

Al cabo de unos 6 o 7 meses, tendrás tu cosecha de ajos y cebollas, todo un tesoro de propiedades de las que podrás disfrutar del modo más sencillo y entretenido. Además, cuentas con la seguridad de que el cultivo se ha llevado a cabo en las mejores condiciones y totalmente orgánico.

Le debemos casi todo a los romanos: como el Ajoblanco…

Somos muchos los que con este tiempo ya casi veraniego defendemos el Ajoblanco como un plato perfecto para calmar estos calores y refrescar nuestra comidas con el ajo como ingrediente estrella.

Por ello hoy traemos esta receta tomada de la web de Cocinitas que muchos conoceréis de oídas y otros habréis probado, pero quizás no sabéis de su origen.

El ajoblanco es una sopa fría que se hizo muy popular en la cocina andaluza y la extremeña. Pudiéndose comer acompañado de uvas o trocitos de melón.

Esta receta podía haber tenido su origen en la gastronomía romana. Sus ingredientes son muy comunes a los que abastecían a la sociedad en la Antigüedad. Lo que explicaría también por qué se ha popularizado en estas zonas de la Península Ibérica, ya que los romanos construyeron sus posiciones más importantes en Extremadura y Andalucía.

Aunque creada en pleno resplandor romano, esta comida siempre se ha considerado un plato humilde. Tanto que sirvió de abastecimiento a las familias durante la Guerra Civil y posterior Pos-Guerra Española. Algo que no eclipsa que sea un plato rico y muy nutritivo.

Siendo platos típicos en fiestas como en Almáchar (Málaga) y Herrera del Duque(Badajoz).

Ingredientes:

150 gr de almendras crudas

3 dientes de ajo

300 g de miga de pan

¼ l de aceite de oliva refinado

Vinagre

Sal

(Estos dos últimos ingredientes variaran según si lo queremos la sopa más flojo o más fuerte)

Preparación:

Remoja la miga de pan con agua y luego ponla en el vaso de la batidora con las almendras, el aceite, vinagre y sal al gusto. Añade un poco de agua y tritúralo todo hasta conseguir unacrema fina.

Cuélalo, añádele hielo y mételo en la nevera varias horas para que se ponga bien frio.

Acompañarlo:

Siendo una receta que se toma en tantos lugares, cada sitio tiene sus costumbres para comerlo.

Por ejemplo en Málaga se toma añadiendo pequeños cuadradillos de pan tostado y con uvas de moscatel peladas. Ambas cosas se sirven aparte y lo cierto es que así resulta delicioso.

Si tienes prisa y no te da tiempo de enfriarlo en la nevera, puedes añadirle hielos. Poniendo menos agua al hacerlo. Cuidado con este punto, ya que es muy fácil que por este resultado el plato de quede aguado o, como se dice “como aguachirle”.

Estos son los típicos platos que cuanto más veces se hagan mejoraran especialmente. Dándole cada tú propio gusto personal. Como ya le pasa a platos parecidos, como el gazpacho o salmorejo.

Recuerda que:

No debe quedar muy espeso, para que no resulte muy pesado, pero tampoco muy líquido.

¿En qué se parece una cebolla y un peine?

A simple vista, sin duda, en nada. Pero unidos, siempre podemos aprender algo. Y si no, una muestra…

Así nos lo cuentan a través de la web del periódico andaluz Ideal. Pues si ya sabíamos que para cortar una cebolla existen  mil y un trucos para evitar llorar, dejamos a un lado  cuchillo y la forma manual, dejando a un lado el riesgo incluso para nuestros dedos cuando queremos dejarla en dados pequeños ideales para cocinar.

Por ello, os dejamos un buen tutorial de Youtube para aprender a cortar cebolla de una forma cómoda, en este caso publicado por el canal DaveHax que está revolucionando Internet gracias a cómo se puede cortar cebolla con un peine de púas largas.

Es bueno que sea nuevo, que no lo hayas usado para desenredar el pelo, o lo hayas limpiado con esmero antes de meterlo en la cocina. El vídeo lo explica con la mayor claridad.

Una vez retirada la piel, el método consiste básicamente en introducir el peine hasta la mitad de la cebolla. Con el cuchillo posteriormente cortaremos entre los huecos de las púas, extrayendo unos perfectos anillos de cebolla los cuales se desmontan con toda facilidad.

El seguro método cuenta también con la modalidad en la que la cebolla se parte por la mitad antes de introducir el peine de púas largas. Sigue dando lugar a uniformes trozos de cebolla que harán incluso más fácil la ingesta de cualquiera de nuestros guisos. Y con nuestros dedos íntegros.

Se puede utilizar también para otras hortalizas, verduras y frutas como el calabacino, el tomate, o incluso el limón que cortaremos para las copas con ginebra.

Ahí os lo dejamos. Ahora solo queda probarlo, 😉

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